Quiero hablarles de una gran mujer que me acompañó a lo largo de mi vida: mi abuelita Petra. Una mujer de una sola pieza: cariñosa, pero enérgica.
Nació el 9 de julio de 1615.
Contrae matrimonio en 1629 con Jean Moët, señor de Brouillet.
Fue la madrina de bautismo de Juan Bautista junto con su esposo (Gallego, S. p. 31).
Corregía el aburrimiento infantil de Juan Bautista leyéndole libros piadosos (BD 11; 1B 118 – 119, 120; 2 B 237)
Tras la muerte de sus padres formaría parte del Consejo de Tutela ( CL 26, 196; CL 34, 506, CL 41, 1, 160)
Acoge en su casa a María y al pequeño Juan Remigio en 1972. En su casa se celebró el banquete de bodas de María de La Salle (Maillefer, J. Mémoires, 253) Pide explicaciones por la presencia de unos maestros de baja estofa, simplones, nada finos, entre los hermanos menores de Juan Bautista, que les parecían impropios (Gallego, S. p. 150)
Antes de partir a la fundación de París, Juan Bautista se despide de ella (BD 65; Gallego, S. p. 209). A comienzos de diciembre de 1690, La Salle sufrió quebrantos de salud. Al llegar a Reims, hubo de guardar cama debido a su enfermedad. Los biógrafos recuerdan el hecho de la visita de la abuela que desea ver al enfermo y la respuesta negativa de este a que entre a la clausura de los Hermanos. Le atiende en el recibidor. Sin embargo, la abuela y los familiares “no descuidaron nada de lo que la ternura les sugirió para contribuir a su curación” (MC 57; MR 84). Al despedirse, abuela y nieto ignoraban que ese sería su último saludo.
El 7 de octubre de 1691, un día antes de abrirse el noviciado de Vaugirard, fallecía en Reims la querida abuela. En 1691, Juan Bautista recibe parte de la herencia de la abuela ( CL 26, 144).

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