lunes, 1 de octubre de 2012


Hola:
 Se avecina la memoria litúrgica del martirio de los Hermanos de la comunidad de Turón. Quiero presentarles a cada uno de mis queridos hijos. Cada uno comenzó su andadura en lugares diferentes, sin embargo el servicio educativo al estilo lasallista les unió en comunidad para vivir juntos y asociados para el servicio educativo de los chicos.

Hermano Cirilo Bertrán (José Sanz Tejedor)




Nació en Lerma, en la provincia de Burgos, el día 20 Marzo de 1888. Desde niño se mostró sereno, reflexivo, piadoso, tranquilo. Sus padres eran humildes trabajadores en la localidad. Con ellos aprendió austeridad y espíritu de sacrificio.
Ingresó en el Noviciado de los Hermanos, en Bujedo, el 12 de Julio de 1905. Se manifestó esforzado y animoso durante los años de su formación religiosa y pedagógica. Y cuando terminó ésta, fue destinado a la Comunidad de Deusto, en Vizcaya, a donde llegó en 1909. Allí hizo su primera profesión religiosa el 31 de Agosto del mismo año. Luego fue enviado para ejercer el apostolado educativo al Asilo del Sdo. Corazón, de Madrid. En la misma Capital de España, trabajó después en la Escuela de Puente Vallecas y en la de Sta. Susana. Más tarde salió para Villagarcía, en la provincia de Badajoz. A continuación, en la de Sanlúcar de Barrameda, en Cádiz, hizo sus votos perpetuos, en Agosto de 1916. Y después pasó a las comunidades de Isla y de Ríotuerto, en las cercanías de Santander, como Director.
Recibió la designación de Director de la Escuela de Anaz y de Riotuerto. Y en 1925 se trasladó a la Escuela de S. José, llamada del Círculo Católico, en la capital santanderina, para ejercer también la labor directiva. Allí estuvo el período más fecundo de su vida apostólica. Con motivo de la secularización impuesta por las circunstancias políticas, pasó a dirigir la Escuela «Ntra. Sra. de Covadonga», en Turón. Pero antes había estado tres cursos dirigiendo la existente en Valladolid con el nombre de «Sda. Familia».
En Turón estuvo sólo un curso completo. Su labor callada y serena fue una gran ayuda para los Hermanos en las difíciles jornadas que precedieron a la Revolución de 1934. Se granjeó el respeto de las familias y el aprecio de todos los que lo conocieron.
Santa Teresita del NIño Jesús y el Hermano Simeón de las Escuelas Cristianas.

Quien ha saboreado Historia de un alma, ha encontrado unas líneas sobre el Hno. Siméon, director del Colegio San José de Roma:

Mi padre fue a visitar al venerado Hno. Simeón y en el colegio encontró al P. Révérony. Le reprochó amablemente que no me hubiera ayudado en mi difícil empeño y luego se lo contó al Hno. Simeón. El amable anciano le escuchó con mucho interés e incluso tomó notas; luego exclamó: “¡Esto no se ve en Italia!”.

Durante este encuentro Teresa estaba de excursión en Nápoles. Celina, consultada sobre este punto en 1946, recordaba que al regreso de Nápoles fue al Colegio con su padre y con Teresa, pero aquel día no estaba el Hermano Director. Muy probablemente se encontraron más tarde, como se puede afirmar basandose en carta del 31 de agosto de 1890 éste escribía: “He conservado un excelente recuerdo de su padre y de ustedes”.

Teresa, por su parte, conservó hacia este religioso un respetuoso cariño y auténtica confianza. Dice en su autobiografía: “Pocas horas antes de mi profesión he recibido de Roma, a través del querido Hermano Simeón, la bendición del Santo Padre, bendición bien preciosa, que me ha ayudado a atravesar la tempestad más furiosa de mi vida”. Por desgracia se ha perdido el texto de la petición de la santa carmelita. Teresa escibe con humor a Paulina: “Creo que habría que agradecer “al santo anciano Simeón” y decirle que llegó su carta. ¿Tú qué opinas?”

Como lo había hecho Teresa en 1890, Celina también se dirigió al Hermano Simeón para obtener la Bendición del Papa con motivo de su profesión, el 24 de febrero de 1896. Y volvió a escribirle de nuevo pidiendo igual favor para Sor Stanislas, que celebraba sus bodas de oro el 8 de febrero de 1897: “Esté seguro que su pequeño Carmelo de Lisieux le reserva un lugar muy especial en su corazón... Nos acordamos del querido Hermano Simeón, amigo de nuestro padre y también de nosotras dos, mi hermana Teresa del Niño Jesús y yo; estamos orgullosas de conocerle... Ella y yo queremos ser santas y querríamos ir al cielo muy pronto. Ella ya toma ese camino, es un ángel. El Amor consume su vida. Le mando unos versos que ella ha compuesto”. Se trata de su composición preferida y también la más bella: “Vivir de Amor”.

El Hno. Simeón respondió el 25 de enero de 1897: “Acabo de leer la magnífica poesía de su admirable hermana. Es un canto sublime que no hubiera desmerecido en los labios de la gran santa Teresa. Mis Hermanos se la disputan y hacen copias... Nuestro Santo Padre León XIII goza de buena salud; su Secretario, que es amigo íntimo mío, está admirado... Diga a su santa hermana que hago votos por su salud”. El consiguió el favor solicitado. La Priora, Madre María de Gonzaga, toma la pluma “para unirse a estas dos chicas, que son unos ángeles” y para expresar “su más respetuoso y profundo agradeci­miento”. A continuación de ella escriben Celina y Teresa. Como se haría a un amigo, Celina cuenta todos los detalles de la fiesta, y termina: “El día pasó sin una sola nube, pero sin duda el regalo más hermoso fue el del querido y venerado Hermano Simeón”.

Carmelo de Lisieux, 27 de enero 97.

Señor Director,
Me siento feliz por unirme a mi hermana Genoveva para agradecerle el precioso favor que ha obtenido a nuestro Carmelo.
Como no sé de qué manera expresar mi gratitud, es a los pies de Nuestro Señor donde quiero mostrarle, con mis pobres oraciones, cuánto siento su benevolencia hacia nosotras...
A mi alegría se ha unido un sentimiento de tristeza, al saber que su salud está algo resentida, y pido a Jesús con todas mis fuerzas que prolongue lo más posible su vida, tan valiosa para la Iglesia.
Estoy segura que el divino Maestro ha de estar ansioso por coronarle en el Cielo, pero confío que le deje aún en el destierro para que pueda trabajar por su gloria, como lo ha hecho desde su juventud, y para que el peso inmenso de sus méritos supla por otras almas que se presentarán ante Dios con las manos vacías.
Me atrevo a esperar, carísimo Hermano, que seré de esas felices almas que tendrán parte en sus méritos; creo que mi carrera aquí abajo no será larga... Cuando me presente ante mi Esposo querido no tendré otra cosa que presentarle que mis deseos; pero si usted me precede en la Patria, confío que venga a mi encuentro y que presente por mí el mérito de sus obras tan fecundas... ¡Vea que sus pequeñas Carmelitas nunca le escribirán sin reclamar algún favor y sin acudir a su generosidad!
Señor Director, usted es tan poderoso por nosotras en la tierra, nos ha conseguido tantas veces la bendición de nuestro Santo Padre León XIII, que no tengo más remedio que pensar que también en el Cielo Dios le dará un poder muy grande sobre su Corazón. Le ruego que no me olvide ante El si tiene la dicha de verle antes que yo. La única cosa que le ruego pida para mi alma es la gracia de amar a Jesús y de hacerle amar todo lo que me sea posible.
Si Nuestro Señor viene a buscarme primero a mí, le prometo rezar por sus intenciones y por todas las personas que le son queridas. Además, no espero al cielo para hacer esta oración; ya desde ahora me siento feliz por poder probarle así mi profunda gratitud.
En el Sagrado Corazón de Jesús me sentiré siempre dichosa de repetirme, Señor Director, su agradecida pequeña carmelita,

Sor Teresa del Niño Jesús de la S. F.
rel. carm . ind.    

 Emonnet, Gabriel. Santa Teresa del Niño Jesus y los Hermanos De Las Escuelas Cristianas. Lasaliana 16-I - O -28
 Emonnet, Gabriel. Educateurs et spiritualité Thérésienne, Apostolat des Editions, 46 rue du Four.75006 Paris. 256 p

 
Los frutos más preciados de la educación lasallista son aquellos ex - alumnos a los que la Iglesia llama santos o beatos.  A lo largo de estos ya más de 300 años hemos cambiado con la educación y la piedad el rostro de muchas sociedades y hemos dado a la Iglesia numerosos hombres que podemos mencionar como testigos de Cristo.
 
Recordando a la pequeña Teresita del Niño Jesús hacemos memoria de su padre, Luis Martín, recientemente beatificado, ex -alumno de nuestras Escuelas Cristianas.

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