Hoy quiero hablarles de una hermana muy querida para mí: mi petit Rosette.
A los quince años ingresó en las Religiosas Canonesas de San Agustín: dedicando su vida a la oración y al estudio. De todas maneras ella con su dulzura y ternura me robó el corazón.
Rosa María de La Salle
El 29 de febrero de 1656 nace en el Hotel de la Clotche y es bautizada en la parroquia de Saint-Michel de Reims, siendo sus padrinos Simón de La Salle y María Rosa Maillefer. Para distinguirla de su hermana María, será llamada familiarmente Rosette o al menos así la llama el hermano mayor en sus libros de cuentas (CL 28, folio 6).
A los quince años y ocho meses ingresa en las Canonesas de san Agustín en el convento de las Damas de San Esteban (Gallego, S. p. 81). En la época del Fundador contaba con unas 45 religiosas de coro, 10 hermanas conversas. Sin emabrago, el hermano mayor no estará en la celebración de despedida por encontrarse en París.
Con fecha 6 de agosto de 1672, Juan Bautista declara abonar la suma de cien libras para la mitad de un año de la pensión de su hermana en tal recinto. La dote de Rosa María fue estipulada en 7 000 libras, Juan Bautista pagó 3 entregas de dicha dote: 2000 libras el 6 de julio de 1672 (CL 29, f. 61 – 62); 1000 libras el 21 de diciembre de 1672 (f. 70), las últimas 2000 el 6 d efebrero de 1673 (f. 72). Las primeras 2000 libras las había pagado su padre, Luis de La salle.
Juan Bautista como hermano mayor, la visitaba con frecuencia en el convento. En cada visita, Rosette era objeto de regalos especiales. En la Cuenta de Tutela, La Salle consigna haberle dado una funda de cuchillo, hilo, grosellas, dos tarros de confitura, azúcar, naranjas de Portugal, cortezas, cestillas, todo lo necesario para el aguinaldo de la abadesa, un cirio, una pieza de fustán para la cama. Libros, un crucifijo para la celda, una escribanía, un par de medias de estambre y un calentador de hierro para la cama… todo lo necesario para su petit Rosette.
En 1675 “cuatro religiosas de san Esteban”, entre ellas Rosa María de La Salle, estuvieron a punto de morir a causa de medicinas tomadas días antes. Se cree que la causa fue el sen, de mala calidad. Se puede imaginar la angustia de Juan Bautista y de toda la familia (Gallego, S. p. 105 – 106).
El 21 de marzo de 1681, tras unas 10 horas de extraña enfermedad, se durmió en el Señor. Una de las pérdidas más sensibles para su hermano mayor. (Gallegos, S. p. 146).
Laínez Paz, Carlos José La presencia femenina en la vida de san Juan Bautista de La Salle. Lasalliana no 47
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